La Mona Lija

Por kuartetoadm | 25 de abril de 2007, 07:49

Carlitos “la Mona” Jiménez no será de la partida del festival “Pueblo mestizo”, a realizarse este fin de semana en el Polideportivo General Paz. Y las razones son variadas aunque no sorprendentes: hay temor de que su público cometa desmanes, además de la suposición de que ciertos artistas y públicos, por más buena voluntad que exista, no pueden mezclarse.

“Apareció este muchacho el ‘Perro’ con una parte del dinero. Y aquí hay que ponerlo todo, papá. El contrato está caído”, contestaron desde la oficina del cuartetero cuando se les consultó sobre las razones del apartamiento. Luego, la manager y ex esposa del músico, Juana Delseri, reveló desde Buenos Aires que se enteró de la movida “Pueblo mestizo” y de la inclusión de Carlos leyendo La Voz del Interior. “Nosotros trabajamos con seriedad y sabemos que hay riesgos al programar a la ligera a Carlos. Gracias a Dios, hace tiempo que no salimos en el diario por disturbios, y la idea es seguir cuidando la imagen de Jiménez”, añadió.

A su turno, el productor Héctor “Perro” Emaides, impulsor del festival, admitió que mucha gente se llegó hasta las bocas de expendio para comprar entradas para Jaime Roos y, al enterarse de que compartía programa con el cuartetero, desistía de adquirirlas. “Carlos me frenaba la taquilla. Además, el clima me obligó a llevar todo al Polideportivo General Paz y allí sí puedo tener problemas con su público”, expresó.

Ante la ausencia de Jiménez, Emaides debe redefinir tiempos, espacio y hasta el alcance ideológico de “Pueblo mestizo”. Ahora tendrá lugar más cerca del centro, el programa comenzará a las 17 de cada día y la ilusión de encuentro multicultural queda un tanto debilitada. Una cosa es el realismo y otra, muy distinta, la realidad.

Ahora bien, ¿qué pasa con el cuarteto? Pese al trabajo de diseño de La Barra para pertenecer a otros ambientes, la matriz del género sigue siendo marginal. El marginal, precisamente, era uno de los temas testimoniales que Emaides le iba a pedir a Jiménez que tocara durante el cierre. Queda claro, entonces, que una cosa son las buenas intenciones y, otra muy distinta, el mundo de los contratos, las obligaciones y las expectativas de disfrute ocioso de cierto sector del público.

Tensión latente. Según Alejandro González, autor de El libro de los cuartetos (historia de un pueblo y su ritmo), el público del género es gente que “ha sido empujada a un costado y no se la ha dejado volver”.

“No me sorprende que hayan bajado del programa de un festival a ‘la Mona’. Eso es producto de un problema étnico y social que yo denuncio en el último capítulo de mi libro, al que titulé ‘Bailaló’. Está bien, la gente del country discrimina, pero también lo hacen los cuarteteros con quienes no son de su ambiente. Es lógico que no puedan convivir”, añade el escritor, quien, a su vez, interpreta este fenómeno como el corolario de un proceso iniciado desde los años de la Leo. “Mirá, el Cuarteto Leo debuta en julio de 1943, en Colonia Las Pichanas, y recién en febrero de 1969 llega a la capital, al club Rieles Argentinos. ¿Por qué creés que tardó tanto? Por la Iglesia. En mi opinión, Córdoba es el primer gueto del país. Si hasta hubo un gobernador que habló de una isla. Si esto sigue así, no va a pasar mucho tiempo hasta que vivamos una situación similar a la de las afueras de París”, dice .

Para Francesco “Pancho” Spitale, organizador del Cosquín Cuarteto, que “la Mona” sea excluido de un programa diverso “es normal” y a la vez indignante. “¿Acaso todos los cuarteteros somos choros? Sé de albañiles, mecánicos y oficinistas que juntan el mango que gastan en los bailes sin querer tener problemas. Pero para los políticos y los cajetillas servimos algunas veces y otras no”, monologuea Spitale.

“Es normal, loco –añade–. Aquí se hace el festival de la tutuca y tiene sponsorización. Yo hice el Cosquín Cuarteto y nadie, ni Estado ni marca, apoyó. Es así, un negrito se roba un alfajor, se come un par de años y sale hasta en la BBC. Pero desde otra clase social se hacen miles de transfugueadas y no sale en ningún lado. Además, los cuarteteros que tocan, los músicos, son los más profesionales del circuito. Llegan a horario, llevan equipo de primera línea y no nos bajamos los pantalones cuando actuamos. Somos educados”.

A propósito de la inclusión de Jiménez en “Pueblo mestizo”, la organización intentó contratar a los quilmeños Kapanga y propuso a los cordobeses La Cartelera Ska, confesos seguidores del cordobés más famoso. De haber actuado, “la Mona” hubiera ejercido como el abanderado de los humildes que saca a pasear su mito para un público que lo baila sin problemas en casamientos, pero que no tolera el roce con su gente. Hablando de fanáticos de Jiménez, los hay dentro de La Luciérnaga, la revista de los chicos de la calle que está avalando el festival. Habla Oscar Arias, su director: “Hay que aclarar que todo esto pasa por una cuestión de dinero. Como mucha gente se resistía a comprar su entrada por temor, lo que se había recaudado por anticipadas no alcanzaba para el caché. Y Jiménez, o su entorno, quería cobrarlo completo. Honestamente, percibí la complicación de las mezclas de públicos, pero lo dejé librado a la experiencia del ‘Perro’ para programar”, completó.

Arias concede que los chicos con los que trabaja en su organización “son fanáticos” de Carlitos Jiménez, pero conscientes de lo que pasa en los bailes. “El público de ‘la Mona’ va al baile y hace su ritual. Pero la violencia ha sido un estigma suyo. Los chicos de la revista son fanáticos y por ellos sé que… ¿Cómo decirlo? En el baile te levantás una pendeja y la banda del ex novio te revienta”, finaliza.

Fuente: La Voz del Interior / Germán Arrascaeta

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