Damián: “Solo tengo amor para dar”

Por kuartetoadm | 4 de julio de 2008, 12:21

El cantante catamarqueño Damián Córdoba no tiene satélites que le digan qué hacer ni qué contestar. Convocado para la entrevista, el “principito” del cuarteto llega al diario solo, en un último modelo lujoso pero discreto.

Lo hace para cumplir una instancia típica de la industria del entretenimiento (hablar sobre Inigualable, un disco recién editado), aunque no tiene problemas en que la charla tome rumbos inciertos. Sugiere evitar las fotos porque él cuenta con otras “de estudio”, pero se entrega sin dramas al lente que certificará “Damián Córdoba estuvo aquí”. ¿Un nuevo tipo de estrella sin histerias? Puede ser.

Por lo pronto, Damián Córdoba es lo que es: un jovencito simpático y fachero que acaba de entrar a la mayoría de edad (21 recién cumplidos). Y que está empeñado en continuar una tradición musical en la que Carlos “Mona” Jiménez es Rey. El tema es que le va bien. Muy bien. Tanto, que ya se vislumbra como heredero natural. “Estoy feliz por eso y porque tengo a mi viejo, mi vieja y a mis hermanas conmigo”, dice y luego reivindica la siempre bien ponderada “contención”.

“Hace cinco años que estoy acá y soy muy feliz. Pude conseguir un espacio en la cuna del cuarteto y sin dejar de hacer las cosas de un pibe normal. Como jugar al fútbol hasta las dos de la mañana, como anoche. Jugué después de siete meses, no doy más. Soy wing, imposible de marcar”, añade. Damián está en Córdoba desde sus tiernos 17. Llegó procedente de su Catamarca natal, una vez que terminó su relación artística con el malogrado Walter Olmos, a quien acompañaba en los coros desde los 14. “Me abrí cuatro meses antes de la tragedia”, precisa sobre el incidente que le costó la vida a Olmos.

–¿Cómo era Walter?
–Era un pibe muy humilde; hubo gente que no llegó a conocerlo y, sin embargo, habla como si hubiera sido amiga. Lo mantengo hasta el último día de mi vida: A Walter le faltó contención. Los que estaban al lado le sobaban el lomo y no le decían las cosas que estaban mal.

–Bueno, hay personajes difíciles a la hora de ponerles los puntos…
–Pero vos podías hablar con Walter, era accesible. Perdí un amigo. En realidad, todos estamos en la misma situación. Yo tengo la contención de mi familia, alguien que me hable de corazón.

–¿Walter es una referencia sobre lo que no hay que hacer?
–Totalmente. Sólo trato de rescatar todo lo bueno de su experiencia; lo bueno no fue poco.

–¿Quién te hizo cuartetero? ¿Quién te hizo escuchar los discos del género?
–Coco, mi viejo. Yo era chico… Me acuerdo que lo acompañaba a jugar al fútbol los sábados y él ponía “La Mona”. Él es policía retirado. Como le pedí que me acompañara en esto, dejó su actividad. Son cosas que voy a valorar toda mi vida. Mi papá me acompaña para todos lados. Él me maneja la parte de la programación. Yo me ocupo de la parte artística. Tranquilos, hacemos nuestro propio camino.

Por las suyas
Damián Córdoba maneja la retórica del artista independiente. Y a la hora de exaltar su autogestión, suele referirse a sí mismo en tercera persona. Como si el suyo fuese un fenómeno que excede su propia humanidad. “Estamos armando el equipo, tenemos onda con todos, tengo mi oficina: Tunga Producciones”, añade el artista que, a su turno, fue manejado por Marcos Farías, del grupo Suquía, y por la mismísima oficina de Jiménez.

Antes de contar por qué rompió lazos con ambos, el diálogo sinuoso lleva a Damián a contar cómo le fue a Inigualable. “Sé que Leader, el sello, fabricó 15 mil discos y que se agotaron al toque. Por los temas, por el arte, he recibido buenas críticas. La gente de Radio Popular… Todos me tiraron muchísima onda”, señala.

–Hace unos meses se celebraba a los cuatro vientos tu alianza con “La Mona”. ¿Qué pasó?
–Nos sentamos mi padre, Juana (Delseri, ex esposa de Jiménez), Sergio Delseri (hermano de Juana), Carlos y yo para charlar cómo se iba a desarrollar ese laburo. Y no se llegó a un acuerdo. Terminamos súper bien. Carlos no para de tirarme buena onda. Juana también. La onda sigue intacta. Nos dimos las manos y cada cual siguió su camino. Esta es una familia, no hay competencia. El sol tiene que salir para todos.

–Pero debés concederme que el cuarteto es un mercado complicado.
–Sí, claro, están los que juegan sucio…

–¿Sos su víctima?
–Hay gente que pone trabas en el camino de Damián Córdoba. Soy de la idea de que es bárbaro que cada uno cuide lo suyo. Pero jugar por detrás, le saca jerarquía al cuarteto. Todos somos una sola cosa. Y hay público para todo. Además, un montón de chicos sueñan con intentar algo, y hay que darles las oportunidades que algunos niegan. En el rock, se dan manos entre todos.

–Revisemos: con Radio Popular estás bien, con Suquía…
–Mirá (interrumpe). Me pregunto por qué dejé de sonar en Suquía. Y por qué me cerraron las puertas en el Deportivo, Atenas, La Vieja Usina. Me lo pregunto porque, al día de hoy, no me han dado ninguna explicación. De mi parte, está todo bien para tocar a esos lugares. Y sonar en Suquía. No me gusta tener mala onda con nadie. Si estoy solo es porque no compartí ideas con mi representante. Tenía derecho a cambiar. Terminé con la buena. Nos dimos la mano, todo bien. De mi parte, dejé lo mejor. Muchos decían que en tres meses Damián Córdoba se caía. A la gente que me quiere, le deseo lo mejor. Y a la que no, la mala onda que me tira, espero que le vuelva en buena, pero a la enésima. Sólo tengo amor para dar.

–Empezaste a los 14, ¿qué te perdiste? ¿El viaje de estudios, un noviazgo tranquilo?
–Resigné prácticamente todo. Hace ocho años que estoy en esto. Terminé la secundaria… Esto es así: comparto más con mis músicos que con mi propia familia; un sábado, hay una fiesta especial y vos no vas a poder estar. Sólo los 24 de Navidad, no hacemos nada para que todo el mundo comparta con los suyos. Año nuevo, hacemos baile. No puedo compartir cosas con mis amigos. Ojo, lo elegí, no me quejo.

–¿Y las chicas?
–Estoy soltero, sin apuro.

–Estás domando tu ego.
–Me da una emoción grandísima verme en una gigantografía, o en la tapa de un disco o escucharme en la radio. O que los periodistas comenten algo sobre mí. La gente en la calle me tira muy buena onda. No llegó a creérmela porque nada me resultó fácil. Viví un montón de situaciones jodidas antes de llegar a esto.
Fuente: La Voz del Interior

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