Damián Córdoba: “Soy un chico sano”

Por kuartetoadm | 24 de agosto de 2007, 08:55

“Estoy cansado de que me prendan y apaguen las luces estos boludos. Estoy cansado de que maltraten a la gente; estoy cansado de que los maltraten a ustedes chicos. Acá hay un pendejo que tiene mucho huevo, que no va a dejar que les peguen. Si nos tienen que llevar detenidos a mí y a los músicos, que nos lleven”. Según el cantante cuartetero Damián Córdoba (20), esas fueron las palabras que dijo el domingo por la noche en Atenas, mientras había grescas entre el público. Y afirma que las tiene grabadas.

Por ese motivo, porque dice tenerlas grabadas, cuestiona al comisario José Alberto Gómez, jefe del Distrito 4, quien declaró a este diario que Damián Córdoba incitó a la violencia al gritar: “cobanis putos”. www.kuarteto.com

“Estoy afectado, totalmente. Lo que dijo Gómez es todo mentira. Está desinformado. ¡Cómo no me va a afectar! Me afecta moralmente, y en mi vida artística”, explica y dice que una de las consecuencias es que mañana no podrá actuar en La Vieja Usina. “No la voy a hacer. El empresario, con todas las declaraciones que salieron publicadas del desinformado Gómez, se asustó”, se lamenta el joven cuartetero, eléctrico en el teléfono.

Sigue Córdoba: “¿Qué hago con las 30 familias que comen del baile? ¿Y qué hago con los bailarines? ¿Qué solución me da el comisario? No puede cometer la torpeza de salir a hablar en los medios y, sobre todo, decir que insulté a la policía e incité a la violencia. Tengo la grabación, y en ningún momento digo ‘cobanis putos’. Está desinformado Gómez; además, él no estuvo en ningún momento durante el baile. Él es jefe de los operativos de todos los bailes, pero no estuvo presente en el del domingo. Le comunicaron cosas que no son ciertas”.

–¿Pensás llevar el asunto a la Justicia?
–Tengo unos huevos impresionantes y estoy conforme con lo que hice hasta ahora. No hay denuncia alguna. No hay delito. No hay nada.

–¿Habías tenido problemas con la policía cuando era parte del público cuartetero?
–Una vez fui a un baile de la “Mona” en Maracaná, con gorrita. No me conocía nadie. Entramos con mi papá y un par de músicos. Me tiraron la gorra, pensé que era una joda, pero no; era maltrato de un policía. Mi papá dijo “jefe, no trate así a mi hijo porque no le ha hecho nada”. El tipo le dijo “qué te metés” y lo agredió. La ligamos todos y mi papá cayó preso como dos semanas.

Sin careta

–¿Cómo explicás el fenómeno Damián Córdoba?

–Es la gente la que hace al fenómeno, la que me da de comer. Soy espontáneo, me muestro cómo soy. No la juego de careta.

–¿De quién aprendiste esa actitud?
–La pensé por mí mismo. No soy parecido a nadie; las imitaciones no valen. A la gente le gusta una figura auténtica y la espontaneidad con la que se maneja. Y están las letras, que pueden ser de amor y de diversión… Son letras que llegan. Tengo el don de cantar y de hacer feliz a la gente. Soy a igual a todos. Lo que soy arriba del escenario, soy abajo.

–Con el éxito, se multiplican las presiones. Y en el ambiente pintan las mujeres, las drogas… ¿Cómo manejás esa situación?
–Al éxito, como al destino, lo maneja uno mismo. Sé que camino elegí, el camino del bien. No tomo nada, porque tengo claro que detrás mío hay un montón de familias que comen de mí. Pienso en ellos antes de nada. En ningún momento se me pasó por la cabeza… Yo tomo agua mineral, Gatorade. Soy un chico sano. Cuando me accidenté a comienzos de año, se dijo que estaba drogado y no sé qué más. Pero todos los análisis dieron negativo. Esos resultados están archivados. Si hablamos del marco legal, jurídico, nadie pudo comprobar que consumí drogas. Uno elige su camino. Mi única meta es la gente; hacer feliz a la gente, divertirla.

No tan niños

–En el ambiente se comenta que captaste lo peor del público de Jiménez. ¿Qué tenés para decir al respecto?

–Qué sé yo, llevo gente, de los más chicos a los más grandes. Otra cosa, se dijo que el 80 por ciento de los chicos del baile del domingo eran menores de 10 años, nada que ver… Si llevo gente de esa edad, tengo que decirle a Piñón Fijo que se retire, que cuelgue el micrófono.

–¿No había menores en tu baile, entonces?
–Había menores, pero el comisario Gómez no puede cometer la torpeza de decir que son menores de 10 años. Los menores pueden entrar acompañados por un padre, porque así lo dicta la ordenanza municipal. Menores de 10 a 14 años pueden entrar con el padre. Y de 14 a 18, con un tutor o en compañía de un mayor de edad.

–Hace un tiempo, tu anhelo era traer a Córdoba a toda tu familia. ¿Lo lograste?
–Sí lo logré, están todos acá. Sólo vuelven a Catamarca para visitar parientes.

–¿Y cómo te ves de acá a futuro? ¿Como un clásico?
–Es mi meta. De acá a 10 años, quiero ser un artista vigente.

Fuente: La Voz del Interior

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